Tú, como yo, como todos
alguna vez nos hemos visto guapos
y nos hemos sentido mirados y,
de alguna forma, nos han obligado a no mirarles
por entender que la belleza no mira y sólo es mirada.
Algunos, discípulos de la memoria y esclavos del olvido,
ya no vemos sólo esa belleza que huele y se puede tocar,
y aprendimos a ver la belleza cuando duele y cuando ese dolor no te deja hablar.
Veo qué veo y veo qué ves
(miramos lo mismo viendo cosas distintas);
quizás yo vea la belleza donde tú no la puedes ver,
pero no creo que una línea divida al hombre del artista
puesto que lo único que hay es lo que es.
Carlos A.