viernes, 13 de abril de 2012

Epitafio

Cierta flor roja que se llama rosa,
el mar de nada, de cuyas salpicaduras hoy sólo nos queda la luz lejana.
La distancia, el tiempo
que multiplica y divide la distancia,
el cuarto restante, que no es agua,
de la Tierra y la persona.
La mujer y el hombre (ninguno fue el primero).

Perdóname. 
No puedo mirarte con la constancia
de haberme despedido del mundo.

Carlos A.

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